El Gobierno niega una y otra vez que haya un problema de falta de mano de obra, pero las pymes, el verdadero pulmón de la economía española, compuesta en más del 98% de pequeñas y medianas empresas, se plantan, exigen no dar la espalda a un «problema acuciante» que se está «agravando» y está lastrando seriamente su productividad, poniendo en riesgo su competitividad e, incluso, su supervivencia. Por ello, la patronal Cepyme urge al Ejecutivo a solucionarlo, involucrando a las distintas carteras ministeriales y, sobre todo, a trabajar en la formación.
Los motivos de la carencia de mano de obra son más que evidentes: envejecimiento de la población, falta de cualificación profesional de los jóvenes, falta de actitud de estos, así como la escasa natividad del país, están creando más de un problema en las empresas que ven limitada la capacidad para desarrollar varios proyectos simultáneos.
El resultado se ve patente en cualquier obra: multitud de nacionalidades a todos los niveles de jerarquía, desde el peón más ordinario hasta el promotor de la obra, podemos encontrar una mezcla muy diversa de países, entre los cuales se encuentra más arraigado de los países norteafricanos y sudamericanos.
Las soluciones más inmediatas pasan por el fomento de la formación profesional, la simplificación burocrática de los permisos de trabajo/asilo a inmigrantes y la industrialización continua del sector.